Otras cosas

Ago 112014 7 Responses

Airbnb/Uber, cuando Mr. Tradicional se pone nervioso

Airbnb, Uber o Napster en su día tienen algo en común: cabrearon a los calienta sillas. Hace un año y pico escribí este artículo en el que me cagaba bastante en todo el tema LEGISLAR PARA NO INNOVAR: SECTOR HOTELERO, IGUALITO QUE LAS DISCOGRÁFICAS (lo pongo en mayúsculas que así parece que esté más cabreado). En él reflexionaba sobre algunos puntos que Enrique Dans toca en este artículo que me parece de obligada lectura Airbnb y Uber: hablando de negocios y que tiene algunas frases con las que me quito el sombrero:

En realidad, la imagen de economía sumergida, prestadores de servicio poco aseados o sin garantías, propiedades de bajo nivel o enfocadas al “turismo mochilero”, etc. solo existen en la mentalidad calenturienta de quienes desean proteger los privilegios y el control de la oferta que poseían los competidores tradicionales en esas industrias. El problema, claro, es que legislar en favor de los taxistas o en favor de los hoteles para tratar de evitar la competencia de Uber o de Airbnb supone tratar de retirar opciones del mercado y, por tanto, establecer barreras de entrada artificiales, o lo que es lo mismo, tomar una actitud contraria a los intereses de los usuarios

Atención a esas barreras de entrada artificiales que se crean para contentar a los calienta sillas. Y atención también a que, con crearlas, estás cabreando a la gente que quiere este servicio (de esto hablo más adelante).

Uber vs taxistas y el servicio que dan

Hace unas semanas dando una clase un alumno me preguntaba por el tema de Uber y qué pensaba de ello.
La verdad es que con estas cosas soy bastante nazi. Los taxistas se cabrean. ¿Por qué? Porque ven amenazado su trabajo.

Vamos a analizar el trabajo de un taxista (y lo conozco porque he viajado en centenares incluso decenas de ellos): subes a un coche y un tío te lleva de un punto a otro punto.

Ese servicio te cuesta un dinero que incluye el transporte, la pasta que al señor le cuesta la licencia, la chofa, el coche, los autónomos (si es autónomo), etc. El precio es el que es y el servicio, también. Puedes ir más o menos cómodo. El taxi estará más o menos guarro. Tendrán puesta la COPE o al plasta de Carlos Herrera. Lo que sea. La cuestión es que el servicio en si es simple: te llevo de un punto a otro punto.
Este es un servicio que requiere 3 cosas básicas: un coche (que funcione y con gasolina), un carnet de conducir y un GPS. Si ese es todo el valor básico, pelado, que ofrece el servicio que das, estás jodido, porque eso lo puede hacer cualquiera que cumpla esas 3 cosas básicas.

¿Qué hay que hacer si sale competencia? Te cagas en todo, dices que son unos piratas o que si son comunistas y ETA (como hace el PP con la competencia) y a esperar que la gente trague con tu rollo.

El problema básico de los calienta sillas (los Mr. Tradicional, de aquí no me muevo) es que no se dan cuenta del problema real que tienen. El problema real que tienen los taxistas no es Uber, Bla Bla Car o Su puta madre Car. El problema que tienen es que la gente quiere un servicio diferente y que se llame Uber o Ubre les da igual.

Y dentro de ese momento “soy corto de miras” en vez de mejorar el servicio que dan: ambientador en el taxi, pongo la música que tú quieres (mira, tengo Spotify), te geolocalizo y te vengo a buscar, aquí tienes un enchufe para cargar el móvil, te doy WiFi gratis, etc, van a lo fácil: ¡Papá Estado, ilegaliza a estos tios!

¿Que hay que regular a Airbnb o a Uber para que paguen impuestos y sean 100% legales? Por supuesto que sí. Pero, a partir de ahí, con los dos lados de la balanza igualados (por ej. taxistas y Uber), a currárselo. Y a ver quién aguanta.

I anar fent, tu.

Jun 052014 1 Response

Alianzas insospechadas y marcas que van de enrolladas

Hace días que escuché al genial Genís Roca (https://twitter.com/genisroca) hablar sobre las alianzas insospechadas que nos estrá brindando la transformación digital:

¿Quién le iba a decir a Mattel hace unos años cuando inundaba de anuncios de Barbie y Hot Wheels los prime times en Navidad que acabaría yendo de la mano de los reyes del dumping online, de los que dieron por culo a Toy’R’Us, Amazon para lanzar los muñecos de Fireman Sam?

¿Quién le iba a decir a Telefónica que tendría que comprar a Tuenti para tener su propia red social?
“¿Las redes sociales están de moda? Pues me monto la mía”, debieron decir en su día.
Su primer intento, Keteke fue un fracaso.
Su posterior compra de Tuenti, también. Vean:

Vale, vale, pero ¿de qué va este post?

Este post va de cómo marcas tradicionales se aproximan a nativos online generando esas alianzas insospechadas y de qué les lleva a eso.

Obviamente, no voy a generalizar, pero gran parte de estas alianzas insospechadas se dan cuando una marca de las de toda la vida “lo intenta” en Internet y no le sale.

Como cuando todas las marcas querían tener su viral.
Hay marcas que no funcionan, que no son susceptibles de tener un viral, ni tampoco de tener una presencia digital “guai”.

Estos momentos que nos genera Internet en los que una marca de toda la vida aparece queriendo ser guai me recuerda a cuando ves a un tio mayor que no acepta sus 40 y largos y va vestido como un teenager a un concierto de música actual.

Y, ¿qué pasa cuando entra una marca?

No sé si habréis visto Padre de Familia.
En un capítulo ilustran perfectamente lo que pasa (muchas veces, no siempre) cuando una marca se alia con un nativo digital o pone mogollón de publi en un soporte o app.
Aparece Lord Aguafiestington

Seamos sinceros. Hay marcas que no encajan en Internet y nunca encajarán.
Hay marcas que, por muy de seda que se vistan, no son monas.

Aunque vayas de la mano de algún soporte que ya sea considerado “enrollado”, te acerques a una tuitstar, a un blogger conocido, te subas al carro de algo que esté de moda (ecommerce) etc no vas a arreglar ese camino que has marcado toda la vida o la imagen que la gente tiene de ti.

Personalmente, me parto cuando veo esos momentos como los de La Caixa con LKXA:

lkxa

El “última hora” de su apartado de música se actualizó por última vez en julio de 2013.

Su presencia en redes sociales… en fin, qué decir del timeline de la cuenta principal de Facebook:

timeline-lacaixa

O cuando veo al Corte Inglés subiéndose al tren de las ventas privadas y los videoblogs de moda. Son conscientes de lo “poco guais” que son ya que, como veréis, no aparece el logo de El Corte Inglés por ningún lado. Ah, sí, calla. Sí que sale, ahí bien pequeño.

primeriti

Obviamente, el discurso de enrollado y moderno no es tan fácil de hacer.
No todo es ir de la mano de alguien y que este diga “¡ei! os presento a mi último amigo enrollado, se llama El Corte Inglés, pero ahora le llaman Primeriti”.
En su Twitter prácticamente solo hablan de sus productos https://twitter.com/Primeriti

Aceptar las limitaciones

No me malinterpretéis. Me encanta que las marcas de toda la vida se aproximen y vuelquen en Internet.
Pero me molaría que lo hicieran aceptando sus limitaciones: son lo que son y tienen el posicionamiento de marca que tienen.
Un banco no es enrollado. Unos grandes almacenes, tampoco. Y una editorial de las de toda la vida, menos.

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