Ago 192014

Lecciones de comercio aprendidas en vacaciones

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Este año he ido de vacaciones. Y aquí podría chapar ya el post, puesto que ya estoy aportando una gran novedad después de 2 años pringando en verano más que un camarero de chiringuito.

Y como soy el típico plasta que no puede dejar de darle al coco ni en vacaciones, he ido recopilando algunas cosas que he aprendido sobre comercio (offline, aplicable al online siempre) de las tiendas, bares, restaurantes, locales de striptease y comisarías que he visitado. Sí, todas son cosas negativas. Soy un tío negativo.

Atender mal a alguien que gasta poco

En una ocasión, fuimos (fuimos = mi señora, mi hijo y servidora) a una heladería. Al tío de los helados le dijimos que queríamos un cucurucho pequeño, de una sola bola. El tío nos miró mal porque era el más barato que tenía en la tienda. 2 euros. Le dijimos que después volveríamos a comprar uno grande, de 3 bolas. El tío nos siguió mirando con mala cara, porque íbamos a gastar poco.

Gilipollas. Si hubiese puesto buena cara en vez de uno grande de 3 bolas, le hubiésemos comprado 2 super helados. Con lo que los 2 euros iniciales se hubiesen convertido en unos 12€ en total.

Aplica esto a todos los clientes a los que miras mal por gastar poco y perderás una pasta.

Ponerte mala cara porque usas un descuento

El mismo tío de los helados. Hace una promoción con un trenecito de esos que te llevan por la ciudad. Si compras el billete del tren, te dan un descuento para comprar un helado. Pues el tío nos miró mal por usar ese descuento.

No hagas acciones de cobranding con descuentos que después te puteas por aplicar. Estás dirigiendo tráfico a tu tienda, ¿para qué te puteas? Ese tráfico lo pagas con el descuento.

Siempre diré que hay peña que no sirve para estar de cara al público. Que no se ponga. Yo mismo no podría. Soy como la tía de Little Britain de “Computer Says No”

Pero, joder, yo lo sé y, por lo tanto, no me pongo de cara al público.
El problema es que, en ocasiones, se contrata a peña para estar de cara al público solo teniendo en cuenta que no tengan un mal currículum y que no tengan mala pinta. MAL JODER, MAL. O sabes estar o no sabes.

Algo muy eficiente para saber si tu empresa rula o no en ese sentido es usar la estrategia del mistery shopper.

No dejarte usar la tarjeta de crédito sin avisarte de que hay un mínimo

Esta es cojonuda. Vamos a tomar 2 cafés a un bar por y para guiris. Una puta pegatina enorme de VISA en la puerta. Genial. No tenemos suelto, así que pagaremos con VISA. En ningún lado dice “consumición mínima para pagar con VISA X pasta”.

Nos traen la cuenta y pedimos pagar con tarjeta. El camarero nos dice cabreado “¿No tenéis monedas?“. No tío, no tenemos monedas. Tienes la pegatina de VISA más grande de Europa en la puerta de tu local.

“No se puede pagar con VISA, ¿no veis que nos cobran una comisión? La tengo que pagar yo por un importe tan pequeño”. Coño, claro, no la va a pagar su puta madre vestida de payaso. Pues el tío nos dice que no se puede pagar con tarjeta y tenemos que andar 3 calles para buscar un cajero automático donde, como estamos fuera de España, nos cobran una comisión del 5% por sacar dinero. Cojonudo.

Lo que era una comisión irrisoria sobre 6€ para el tío del bar se ha convertido en un 5% que hemos tenido que pagar por 2 cafés malos en un local donde el camarero nos ha gritado y al que no volveremos en nuestra puta vida.

Por suerte para nosotros, hay una manera de mearte fuera de la taza de su WC sin que él pueda hacer nada. Se llama Tripadvisor. La castaña que le cayó fue de campeonato.

Y lo peor para él es que la gente que lea ese review (que no será poca), se lo pensará 2 veces antes de ir a su local.

En un ecommerce (como en una tienda física) puedes y debes avisar de estas cosas a los clientes para evitar situaciones de mierda como la que nos tocó vivir. ¿Qué pasa, que me haces un favor abriéndome las puertas de tu local? A ver, un café malo lo puede preparar cualquiera. No me jodas.

Venderte un producto que no quieres

Vamos a un restaurante y pedimos al típico camarero-mosca que revolotea por la puerta del local cazando a clientes si nos pueden hacer un plato de pescado y verdura para el niño. “Claro, claro, pase. Mire le aconsejo este”.

Lo que parecía un tío aconsejándonos algo que se podía comer el niño (no tiene ni 2 años, CASI NO MASTICA JODER) resultó ser un plato con un pescado enano y sin sabor, unas verduras que parecían sacadas de un huerto cercano a una central nuclear y caracoles de mar. El tío le trae a un crío caracoles de mar, con su tenedor de pincho para comérselos. Flipábamos.

Y lo mejor, ese plato de mierda (tranquilo, puedes clicar, no es lo que esperas), valía 22€. 22 euros, tíos. No os explico lo a cuadros que nos quedamos cuando el camaruta nos trajo el ticket.

Eso no era lo que queríamos. Ni de coña. El tío nos la metió doblada. Otra para Tripadvisor, claramente.

Dedícate a venderle a la gente lo que no quiere y te saldrá una vez. Es una estrategia de corto recorrido. Muy corto. Lo mejor que te puede pasar es que la gente se entere y no venga a tu local. Lo peor que te pueda pasar es que algún padre cabreado te parta la boca.

Mirando a posteriori el perfil de Tripadvisor del local (ojalá lo hubiese hecho antes) ya vimos que era la tónica habitual. En fin.

pesimo

Exigirte una propina

Y después del postre en el mencionado restaurante, ¿qué mejor fin de fiesta que obligarte a dejar propina? Sí, noi. El mismo tío que nos había vendido el pescado de los cojones persiguió a mi señora exigiéndole que dejara propina. “No está incluida en el precio. Tiene que dejar un 8% del ticket total”.

Cagon su vida, ¿tú te crees?

¿Sabéis cuántas veces me han dejado propina por hacer bien mi trabajo? ¿Y por hacerlo mal?

¿Pero qué se piensa la peña, que estamos obligados a pagarles un tanto en dinero negro por un servicio que ya está incluido en el precio aunque te digan que no? Su puta madre. ¿Qué trato le das a los clientes haciendo esto? Obviamente, ya sabes que ese tío no volverá.

Lo que no sé es cómo te levantas cada mañana pensando que eres un buen empresario de la restauración. Me meo en tu menú.

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6 Responses to Lecciones de comercio aprendidas en vacaciones
  1. José Luis Responder

    Cojonudo, simplemente cojonudo.
    Tienes más razón que un santo, pero la gente no aprende (ni el camarero, ni el dueño del garito, ni el cliente).

  2. Juan Carlos Responder

    Jordi, jordi!! Menudas vacaciones ehhh!!

    Todo ello lo he pasado en algún momento. El trato que tuvieron contigo, yo lo considero “una invitación a NO VOLVER”

    Las próximas serán mejores vacaciones 😉

  3. Javier Concha Responder

    Te prometo que imaginé que escribirías un artículo sobre las lecciones aprendidas en vacaciones! Palabra! Lo que no esperaba es que lo pasaras tan bien, tu sí que sabes divertirte truhán! jajajajaa
    Una cosa queda clara: has redescubierto el poder de las plataformas de opiniones, y eso me congratula 🙂

    • jordiob Responder

      Jajaja! Di que sí 🙂

  4. Sidddi Responder

    Más razón que un santo! Lo que pasa es que a veces cansa eso de sacar el móvil y consultar a Tripadvisor. Parece que las vacaciones pierdan su “magia”. Lo qur acaba pasando es que la expetiencia de entrar en un garito random en un lugar de vacaciones suele salir mal, así que vuelta a Tripadvisor 😛

    • jordiob Responder

      es verdad, pero ojalá lo hubiese mirado xD

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